"Saludaba con sorprendente distinción la morena esbelta que acompañaba a Eliza Ellice, nieta de la polémica Duquesa Georgiana Spencer y Charles Grey, ambas subían al sobrio carruaje y se retiraban de la fiesta de Howick Hall, amanecía un día de verano en Londres y las damas repasaban la recepción con lujo de detalles entre risas y el humo del cigarrillo que fumaba la delicada latina.
Toda la alta sociedad asistió al evento y se distinguía entre ellos esta regia morocha de perfecta elocuencia y fuerte mirada, pero graciosa y dulce, en los saludos y charlas, con la alegría del champagne, el chiste era poder pronunciar el nombre de la dama: Manuela Rosas."
Vivía en Londres hace 10 años pero podía pasar perfectamente como una "Miss" de la nobleza inglesa, tenia una vida social muy activa y frecuentaba la alta sociedad londinense, donde las sonrisas eran inevitables ante esta alta dama de fina cintura y larga melena oscura, de mirada penetrante, simpática y graciosa que no aparentaba sus 46 años, a menudo la primera pregunta que debía responder era sobre el estado de salud y ánimos de su padre.
Dos veces al mes, a menudo los domingos, visitaba, con la sola compañía de sus hijos de 5 y 7 años, la estancia de Don Juan Manuel, en Southampton; resignada a escuchar sus reproches por haberse casado ni bien llegados al exilio, el restaurador la acusaba de "ingrata" y de haberlo abandonado, exagerando los achaques de la vejez pero poniéndose muy "baboso" cuando jugaba con los pequeños Rodrigo Tomas y Mariano Maximo, a quien siempre llamo solo por su primer nombre en claro rencor con el nombre si quiera de su yerno, Maximo Terrero.
Aquel domingo del '63 almorzaban en la estancia de Rosas un asado argentino; agasajaban así a una de las poco frecuentes visitas, Mister Hamilton Fotheringham, vecino de Southampton. Hace meses, intrigado por las maravillosas nostalgias de los Rosas en las sobremesas, Mister Fotheringham conversaba con ella la posibilidad de viajar a establecerse en Argentina, esa tarde lo obsequio con un poncho junto a una carta de recomendación para trabajar en la estancia Los Cerrillos, antigua propiedad de Rosas en Montes, provincia de Buenos Aires.
La Niña se despidió del "tata" y de Mister Ignacio ya caída la tarde y emprendió camino a Londres, Marianito y Tom dormían, el carruaje atravesaba las leguas de campo en las que el restaurador había intentado recrear el paisaje de las pampas, las lejanas pampas de Argentina, el traqueteo entre robles y castaños trajeron a su memoria los descansos en la estancia San Martín (el pino), momentos mas tarde sus ojos tristes contemplaban el sol ponerse entre los setos de la campiña inglesa, su vista se nublo en una lágrima y sonrío nostálgica antes de dormirse mirando el ocaso...
De pronto el sol en su cara la despertó, estaba llegando a la Santa María de los Buenos Ayres y amanecía el sol por el río de la plata, avestruces, teros, gavilanes y pájaros de hermoso plumaje en los jardines de Palermo y la avenida de higos y naranjos la recibían, las flores de jacarandá decoraban el amanecer y bordeando el estanque ya se veía a lo lejos el caserón de Palermo de San Benito, la corte Palermitana.
En la galería exterior con arcadas en recova esperaba ya impaciente El Restaurador, que se le había adelantado la noche anterior, ese día tenían compromisos sociales, recibían diplomáticos y Manuelita, estrella del cielo Federal, era la primera dama de la Santa Federación, no podía estar de ninguna manera ausente.
Atrás de Rosas estaba dando saltos y gesticulando su mejor amiga Camila O'gorman la colorada, su mirada cómplice y las señas discretas que hacia con las manos fuera de la vista del Restaurador, le avisaba el regaño que se le venia...
"Ya llegue tatita" saludo con una sonrisa y beso dos veces las mejillas del testarudo padre, que se disponía a darle una reprimenda cuando miro a los ojos y le vino a la memoria la imagen de Doña Encarnación...
"Vaya m'ija, apure mi niña que uste' me hace falta hoy"
Beso a su amiga Camila, se abrazaron y entraron a las risas a la casona caminando sus lustrados pisos bajo el blanco cielo raso, atravesaron el jardín central y se dirigieron a los dormitorios de Manuelita pensando en el candombe que tenían a la noche donde ella vería a su amado Maximo, muchas cosas para contar...muchas cosas para vivir...
De pronto el brusco golpe en seco la despertó, el transito en las oscuras calles de Londres era normal, a esa hora de la noche terminaban los teatros y la opera...
Manuela Robustiana Rosas y Ezcurra de Terrero
Hasta los 21 años solo fue una frivola joven de la alta sociedad en la Federación, pero fue a esa edad, a fines de 1938, que se realiza un redireccionamiento en el rol que ocupaba Manuelita.
Se mudaron en 1939 a la residencia de Palermo de San Benito (hoy bosques de palermo) que fue una zona de pantanos rellenada con tierra extraída de lo que hoy es Belgrano; Rosas hizo construir los jardines para que los disfrutaran quienes quisieran hacerlo; de ahí que el acceso a Palermo era libre, ya que no había verjas y guardias en su alrededor.
Es en la corte de Palermo donde Manuelita toma un protagonismo distinto, ahí recibía embajadores y diplomaticos de los países extranjeros, amigos y enemigos de la Santa Federacion, que quedaban encantados con sus dotes de pianista, enamorados de su seductora elocuencia y agraciados con el dificultoso, pero nada dubitativo frances que manejaba.
Alta, morena, pelo negro, ojos pardos muy expresivos, boca y nariz pequeñas, asidua en candombes y fiestas, fumaba y las crónicas de la época la califican como graciosa y guapa, no muy bella de rostro, pero esbelta. De modales exaltados, sus ojos hechaban llamas, de fisonomía agradable y simpática, una cintura leve, flexible, y con todos esos movimientos llenos de gracia y voluptuosidad que son peculiares a las hijas del Plata.
Para Rosas su auxiliar política fue “la niña”, quien se desempeñó como encargada de las relaciones públicas y diplomáticas meses después de la muerte de su esposa Doña Encarnación, era bondadosa y también era un nexo con el pueblo, recibía cartas con suplicas de todo tipo, su influencia e importancia fue tal que en los '40 era considerada en los círculos Federales una sucesora del Restaurador.
Lord Howden llegado a Buenos Aires por 1847 comisionado para hacer la paz entre Inglaterra y Argentina quedo encantado con Manuelita. Ella poseía grandes atractivos y disponía de muchos recursos para cautivar a los visitantes y ganar su confianza.
Fue el centro vital de todas las fiestas, un espíritu alegre siempre dispuesto a la diversión. Poseyó su “propia corte” en los jardines de Palermo, donde desarrolló su vida pública, y la fortuna de un “salón” de gente joven. A sus tertulias asistía lo más rancio de las aristocracia federal y algunos sospechosos de ser unitarios.
Había una capilla en la casona de Palermo donde oia misa, y también asistía junto a su mejor amiga y confidente Camila O´gorman a la actual iglesia del Socorro, en Suipacha y Juncal, donde Camila se enamoro del Padre Ladislao Gutierrez causando una de las polémicas mas sonoras en 1848, cuando se fugaron escandalizando a la Iglesia y a la sociedad toda, a Rosas no le importo lo que opine la sociedad, y se cree que si los jóvenes acudían a el serian perdonados, pero lo que no tolero el Restaurador fue la sonoridad del caso que llego a niveles internacionales cuando nefastos personajes oponentes como Sarmiento opinaban en la prensa del exterior, aprovechando el caso, que Rosas había corrompido la moral argentina.
Presa en Santos Lugares, Camila escribió a su confidente de Palermo suplicando ayuda, Manuelita le contestó el 9 de agosto alentándola a que no se dejara quebrar, que ella la ayudaría. El mismo día empezó a preparar, en la Casa de Ejercicios, un lugar para su amiga. También hizo llevar libros de historia y de literatura para Gutiérrez a la cárcel del Cabildo. Pero Rosas no permitiría que llegasen a Buenos Aires, donde tendría que ceder a los pedidos de Manuela, solicito las declaraciones de los reos, las cuales le llegaron el 17 de Agosto, y decidió la inmediata ejecución, conocida la situación de preñez de Camila, la mañana del 18 se envía la noticia al Restaurador y carta a Manuelita, pero la correspondencia jamas llego a la niña, el gobernador no podía aceptar que existiera un testimonio vivo de la desobediencia.
Desde muy joven Manuelita estuvo enamorada de Maximo Terrero, hijo del secretario de Rosas, todos sabían de esa relación y que algún día se casarían, pero la boda jamas llegaba, en la Corte de Palermo la soltería de Manuela era forzosa y por el papel político de la niña era mas importante el compromiso con la Federacion.
Manuelita sobrellevo todas esas obligaciones hasta cumplidos los 35 años, a principios del '52 su amado Maximo fue apresado por Urquiza en Caseros y su padre derrotado era desterrado, Su reinado había llegado a su fin.
El 3 de febrero de 1852, conocida la derrota en Caseros, la última persona que se retiró de Palermo fue Manuelita, que lo hizo a las ocho de la noche para reunirse con su padre en el consulado británico, la tarde del día siguiente, protegidos por el cónsul británico Robert Gore, partieron hacia Inglaterra en el buque de guerra británico Conflict.
Apenas le fue concedida la libertad, Terrero se unió a su amada en Inglaterra y se casaron meses después, aun sin el consentimiento de Rosas, que considero el matrimonio de una “crueldad inaudita”y no asistió a la boda.
fue el único acto de rebeldía de Manuelita, la noticia del casamiento fue el acontecimiento del año en Buenos Aires. “La niña” había quedado liberada de la tiranía paterna; su abnegación había terminado.
Pasaron los años y la feliz pareja tuvo 2 hijos, la vida de Terrero se alterno entre Inglaterra y Argentina, los nietos visitaban en vacaciones al abuelo que en su estancia llevaba una vida al estilo rural argentino, criando vacas, ovejas y gallinas.
El invierno es muy crudo. Manuela Rosas, de 60 años, recibe en Londres un telegrama del doctor John Wiblin, médico de su padre desde años atrás, en que la llama con urgencia a Burgess Farm.
Máximo Terrero se ha marchado poco tiempo antes a Buenos Aires. Acude Manuela al llamado presurosa, y dos días después, el 14 de marzo de 1877 a las seis de la mañana muere don Juan Manuel...
Manuelita quiso velar por el aquella noche pero las criadas la disuadieron, en horas de la madrugada la fuerte tos del anciano padre la despertó...
-¿Cómo se siente tatita?
Rosas la mira desde lo profundo de sus ojos gris acero, hundidos por la fiebre, y esbozando una sonrisa musita:
-No lo se, mi niña…
Son las siete de la mañana del 14 de marzo de 1877.
Sobriedad y grandeza. Pobre el cortejo, ¡pero qué trofeos!. Sobre el ataúd la bandera argentina de la Campaña de la Sierra regalada por el coronel Arenales, hijo del general; sobre ella, el sable que el Libertador José de San Martín le legara por “la firmeza con que ha sostenido el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarnos….". Sobre el ataúd una chapa con su nombre como él lo escribía: “Juan Manuel de Rosas”, y las fechas de su nacimiento y su muerte. Sobre su tumba, un sobrio monumento, coronado por una cruz, y una lápida señalando su nacimiento, su llegada a Inglaterra y su muerte.
Manuelita falleció en la capital británica el 17 de setiembre de 1898, luego de una tranquila vida, a los 81 años sin haber regresado a su patria.
En los billetes de 20 pesos argentinos se puede observar, en vivo color rojo federal, a la izquierda de Juan Manuel de Rosas, Una alegre Manuelita Rosas luciendo una corona federal.
Un cálido atardecer del año 2012 en los bosques de Palermo, una pareja abrazada a orillas del lago del rosedal contempla el ocaso...el nombre del parque es 3 de febrero, y sin quererlo evoca el día que, en ese mismo lugar, Manuelita vio el ponerse el sol por ultima vez; el mismo sol se apagaba para los ojos de la ultima princesa del Plata.
La Niña se despidió del "tata" y de Mister Ignacio ya caída la tarde y emprendió camino a Londres, Marianito y Tom dormían, el carruaje atravesaba las leguas de campo en las que el restaurador había intentado recrear el paisaje de las pampas, las lejanas pampas de Argentina, el traqueteo entre robles y castaños trajeron a su memoria los descansos en la estancia San Martín (el pino), momentos mas tarde sus ojos tristes contemplaban el sol ponerse entre los setos de la campiña inglesa, su vista se nublo en una lágrima y sonrío nostálgica antes de dormirse mirando el ocaso...
De pronto el sol en su cara la despertó, estaba llegando a la Santa María de los Buenos Ayres y amanecía el sol por el río de la plata, avestruces, teros, gavilanes y pájaros de hermoso plumaje en los jardines de Palermo y la avenida de higos y naranjos la recibían, las flores de jacarandá decoraban el amanecer y bordeando el estanque ya se veía a lo lejos el caserón de Palermo de San Benito, la corte Palermitana.
![]() |
| Un ingreso a la residencia de Palermo |
En la galería exterior con arcadas en recova esperaba ya impaciente El Restaurador, que se le había adelantado la noche anterior, ese día tenían compromisos sociales, recibían diplomáticos y Manuelita, estrella del cielo Federal, era la primera dama de la Santa Federación, no podía estar de ninguna manera ausente.
Atrás de Rosas estaba dando saltos y gesticulando su mejor amiga Camila O'gorman la colorada, su mirada cómplice y las señas discretas que hacia con las manos fuera de la vista del Restaurador, le avisaba el regaño que se le venia...
"Ya llegue tatita" saludo con una sonrisa y beso dos veces las mejillas del testarudo padre, que se disponía a darle una reprimenda cuando miro a los ojos y le vino a la memoria la imagen de Doña Encarnación...
"Vaya m'ija, apure mi niña que uste' me hace falta hoy"
Beso a su amiga Camila, se abrazaron y entraron a las risas a la casona caminando sus lustrados pisos bajo el blanco cielo raso, atravesaron el jardín central y se dirigieron a los dormitorios de Manuelita pensando en el candombe que tenían a la noche donde ella vería a su amado Maximo, muchas cosas para contar...muchas cosas para vivir...
![]() |
| Vista de la Casa de Rosas desde el estanque |
De pronto el brusco golpe en seco la despertó, el transito en las oscuras calles de Londres era normal, a esa hora de la noche terminaban los teatros y la opera...
![]() |
| Londres hacia 1863 |
Manuela Robustiana Rosas y Ezcurra de Terrero
Hasta los 21 años solo fue una frivola joven de la alta sociedad en la Federación, pero fue a esa edad, a fines de 1938, que se realiza un redireccionamiento en el rol que ocupaba Manuelita.
Se mudaron en 1939 a la residencia de Palermo de San Benito (hoy bosques de palermo) que fue una zona de pantanos rellenada con tierra extraída de lo que hoy es Belgrano; Rosas hizo construir los jardines para que los disfrutaran quienes quisieran hacerlo; de ahí que el acceso a Palermo era libre, ya que no había verjas y guardias en su alrededor.
Es en la corte de Palermo donde Manuelita toma un protagonismo distinto, ahí recibía embajadores y diplomaticos de los países extranjeros, amigos y enemigos de la Santa Federacion, que quedaban encantados con sus dotes de pianista, enamorados de su seductora elocuencia y agraciados con el dificultoso, pero nada dubitativo frances que manejaba.
![]() |
| La Residencia de Rosas y Casa de gobierno en 1850 |
Alta, morena, pelo negro, ojos pardos muy expresivos, boca y nariz pequeñas, asidua en candombes y fiestas, fumaba y las crónicas de la época la califican como graciosa y guapa, no muy bella de rostro, pero esbelta. De modales exaltados, sus ojos hechaban llamas, de fisonomía agradable y simpática, una cintura leve, flexible, y con todos esos movimientos llenos de gracia y voluptuosidad que son peculiares a las hijas del Plata.
Para Rosas su auxiliar política fue “la niña”, quien se desempeñó como encargada de las relaciones públicas y diplomáticas meses después de la muerte de su esposa Doña Encarnación, era bondadosa y también era un nexo con el pueblo, recibía cartas con suplicas de todo tipo, su influencia e importancia fue tal que en los '40 era considerada en los círculos Federales una sucesora del Restaurador.
Lord Howden llegado a Buenos Aires por 1847 comisionado para hacer la paz entre Inglaterra y Argentina quedo encantado con Manuelita. Ella poseía grandes atractivos y disponía de muchos recursos para cautivar a los visitantes y ganar su confianza.
Fue el centro vital de todas las fiestas, un espíritu alegre siempre dispuesto a la diversión. Poseyó su “propia corte” en los jardines de Palermo, donde desarrolló su vida pública, y la fortuna de un “salón” de gente joven. A sus tertulias asistía lo más rancio de las aristocracia federal y algunos sospechosos de ser unitarios.
Había una capilla en la casona de Palermo donde oia misa, y también asistía junto a su mejor amiga y confidente Camila O´gorman a la actual iglesia del Socorro, en Suipacha y Juncal, donde Camila se enamoro del Padre Ladislao Gutierrez causando una de las polémicas mas sonoras en 1848, cuando se fugaron escandalizando a la Iglesia y a la sociedad toda, a Rosas no le importo lo que opine la sociedad, y se cree que si los jóvenes acudían a el serian perdonados, pero lo que no tolero el Restaurador fue la sonoridad del caso que llego a niveles internacionales cuando nefastos personajes oponentes como Sarmiento opinaban en la prensa del exterior, aprovechando el caso, que Rosas había corrompido la moral argentina.
Presa en Santos Lugares, Camila escribió a su confidente de Palermo suplicando ayuda, Manuelita le contestó el 9 de agosto alentándola a que no se dejara quebrar, que ella la ayudaría. El mismo día empezó a preparar, en la Casa de Ejercicios, un lugar para su amiga. También hizo llevar libros de historia y de literatura para Gutiérrez a la cárcel del Cabildo. Pero Rosas no permitiría que llegasen a Buenos Aires, donde tendría que ceder a los pedidos de Manuela, solicito las declaraciones de los reos, las cuales le llegaron el 17 de Agosto, y decidió la inmediata ejecución, conocida la situación de preñez de Camila, la mañana del 18 se envía la noticia al Restaurador y carta a Manuelita, pero la correspondencia jamas llego a la niña, el gobernador no podía aceptar que existiera un testimonio vivo de la desobediencia.
Desde muy joven Manuelita estuvo enamorada de Maximo Terrero, hijo del secretario de Rosas, todos sabían de esa relación y que algún día se casarían, pero la boda jamas llegaba, en la Corte de Palermo la soltería de Manuela era forzosa y por el papel político de la niña era mas importante el compromiso con la Federacion.
Manuelita sobrellevo todas esas obligaciones hasta cumplidos los 35 años, a principios del '52 su amado Maximo fue apresado por Urquiza en Caseros y su padre derrotado era desterrado, Su reinado había llegado a su fin.
El 3 de febrero de 1852, conocida la derrota en Caseros, la última persona que se retiró de Palermo fue Manuelita, que lo hizo a las ocho de la noche para reunirse con su padre en el consulado británico, la tarde del día siguiente, protegidos por el cónsul británico Robert Gore, partieron hacia Inglaterra en el buque de guerra británico Conflict.
Apenas le fue concedida la libertad, Terrero se unió a su amada en Inglaterra y se casaron meses después, aun sin el consentimiento de Rosas, que considero el matrimonio de una “crueldad inaudita”y no asistió a la boda.
fue el único acto de rebeldía de Manuelita, la noticia del casamiento fue el acontecimiento del año en Buenos Aires. “La niña” había quedado liberada de la tiranía paterna; su abnegación había terminado.
Pasaron los años y la feliz pareja tuvo 2 hijos, la vida de Terrero se alterno entre Inglaterra y Argentina, los nietos visitaban en vacaciones al abuelo que en su estancia llevaba una vida al estilo rural argentino, criando vacas, ovejas y gallinas.
![]() |
| La casa de Rosas en Southampton |
El invierno es muy crudo. Manuela Rosas, de 60 años, recibe en Londres un telegrama del doctor John Wiblin, médico de su padre desde años atrás, en que la llama con urgencia a Burgess Farm.
Máximo Terrero se ha marchado poco tiempo antes a Buenos Aires. Acude Manuela al llamado presurosa, y dos días después, el 14 de marzo de 1877 a las seis de la mañana muere don Juan Manuel...
Manuelita quiso velar por el aquella noche pero las criadas la disuadieron, en horas de la madrugada la fuerte tos del anciano padre la despertó...
-¿Cómo se siente tatita?
Rosas la mira desde lo profundo de sus ojos gris acero, hundidos por la fiebre, y esbozando una sonrisa musita:
-No lo se, mi niña…
Son las siete de la mañana del 14 de marzo de 1877.
Sobriedad y grandeza. Pobre el cortejo, ¡pero qué trofeos!. Sobre el ataúd la bandera argentina de la Campaña de la Sierra regalada por el coronel Arenales, hijo del general; sobre ella, el sable que el Libertador José de San Martín le legara por “la firmeza con que ha sostenido el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarnos….". Sobre el ataúd una chapa con su nombre como él lo escribía: “Juan Manuel de Rosas”, y las fechas de su nacimiento y su muerte. Sobre su tumba, un sobrio monumento, coronado por una cruz, y una lápida señalando su nacimiento, su llegada a Inglaterra y su muerte.
Manuelita falleció en la capital británica el 17 de setiembre de 1898, luego de una tranquila vida, a los 81 años sin haber regresado a su patria.
En los billetes de 20 pesos argentinos se puede observar, en vivo color rojo federal, a la izquierda de Juan Manuel de Rosas, Una alegre Manuelita Rosas luciendo una corona federal.
![]() |
| Doña Manuela Rosas de Terrero y sus dos hijos |
Un cálido atardecer del año 2012 en los bosques de Palermo, una pareja abrazada a orillas del lago del rosedal contempla el ocaso...el nombre del parque es 3 de febrero, y sin quererlo evoca el día que, en ese mismo lugar, Manuelita vio el ponerse el sol por ultima vez; el mismo sol se apagaba para los ojos de la ultima princesa del Plata.
La Virgen Del Perdón, interpretada por Ada Falcon
homenaje a Manuelita Rosas










Hola !!!!!! Participo de un programa de radio haciendo editoriales sobre mujeres latinoamericanas. El sábado haré sobre Manuelita, me ha servido mucho este material . Gracias.
ResponderEliminar